Reflexiones sobre el ejercicio profesional

Por Bioq. Esp. Silvia Zamory – Presidente del Colegio de Bioquímicos de la Provincia

El primer semestre de 2019 nos encontró trabajando para la concreción del II Congreso Científico profesional de bioquímica 2019, en el marco del mes del Día del Bioquímico, en el año del centenario de la profesión. Muchos hitos que nos obligan a reflexionar y preguntarnos como siempre que hacer para ser mejores, que hacer para ser más reconocidos, que hacer para achicar las brechas y las desigualdades que se presentan en el campo del ejercicio profesional.

Mientras el Congreso tuvo su desarrollo exitoso en cuanto a su nivel de exposiciones y a la nutrida participación de colegas, con un alto porcentaje de jóvenes egresados, en otro plano y en el mismo espacio se debatía el retraso de las obras sociales respecto de nuestros aranceles y cómo esto también debilita a los honorarios de quienes trabajan prestando sus servicios.

Compartimos en este espacio el documento final que se elaboró a partir del taller “Del centenario al bicentenario de la profesión Bioquímica” que contiene una idea fuerza que está empujando nuestras acciones. Las instituciones debemos continuar trabajando en unidad y pensando nuevas alternativas para los nuevos escenarios en los que la época nos coloca aceleradamente. La fortaleza, una profesión plena de atributos que tiene cada día más para ofrecer a los campos de la salud humana, ambiente, industria, entre tantos otros. De todos nosotros depende cómo optimizar estos valores y potenciarlos hacia el futuro.

Trabajamos para eso e invitamos a todos quienes deseen aportar desde las instituciones a sumarse.

Documento Entidades Bioquímicas

II Congreso Científico profesional de bioquímica 2019

El centenario de nuestra profesión nos exhorta en pleno siglo XXI a pensar y debatir acerca de nuestro campo profesional en un escenario de complejidad social, económica y política que amerita sentar las bases de un posicionamiento conjunto que nos permita orientar la formación y el ejercicio profesional hacia un perfil que nos resulte el más adecuado y dinámico ante las permanentes transformaciones del presente siglo y mirando hacia el próximo siglo.

Compartimos con Uds. algunas de las reflexiones que surgieron como coincidencias en el taller “Del centenario al bicentenario de la profesión Bioquímica” del cual participaron: La secretaria general de Coordinadora de Colegios de Ley de la Argentina (María Cecilia López, la presidenta de Cubra Alejandra Arias y los decanos de las Facultades de Bioquímica de la UNC y la UCC, convocados a la mesa” Gustavo Chiabrando y Federico Giraudo (coordinaron Carlos Navarro y Silvia Zamory)

Respecto de las bases sobre las cuales enfocar la mirada a futuro se planteó que es mandatorio formarse profesionalmente en un marco de respeto por el derecho a la salud, la educación, la información, promoviendo la participación política con compromiso social y comprensión responsable de las características del entorno que nos contiene como ciudadanos y profesionales.

Nos resulta obligatorio lo anterior para construir el perfil de un profesional que posea conocimientos y habilidades para intervenir en políticas públicas de manera activa y propositiva, ejerciendo liderazgo, motorizando transformaciones y desarrollos en los campos de la ciencia, la salud y la educación coherentes con las necesidades sociales.

Cuando se reflexionó sobre la dimensión académica en la proyección profesional, resultó como primer emergente la necesidad de re-pensar qué contenidos impartir, para qué, cómo y en qué contexto. Se planteó que, entre la generación de docentes, siglo XX y la de los alumnos, siglo XXI, y aún quienes ejerzan en el XXII hay una distancia que debe poder articularse más allá de los contenidos específicos a la disciplina. Resulta imperativo desarrollar desde el grado y con continuidad en los posgrados saberes y competencias actitudinales, como lo son la comunicación empática con el entorno, el trabajo en equipo, la ductilidad para la toma de decisiones, la capacidad para el análisis crítico, el respeto por la diversidad en todos sus órdenes, el rechazo a cualquier tipo de violencia y la consideración transversal a todos nuestros actos de los derechos de las personas para quienes prestamos un servicio. El compromiso social asienta en la integridad moral que debe trabajarse y forjarse desde el grado en las unidades académicas.

La salud no debe tener como propósito el ser un negocio, las universidades no deben ceder ante intereses mercantilistas. La generación de nuevas carreras y/o áreas para el desempeño profesional debe provenir de la legítima necesidad de ampliar el horizonte del conocimiento en contenidos y habilidades que se traduzcan en respuestas beneficiosas para la calidad de vida de la comunidad. Esta necesidad y su correcta interpretación es la que justifica y da sentido a nuestra profesión y completa el concepto de educación como bien social, algo que no concluye al egresar sino que acompaña al graduado durante toda su vida profesional, cuando el mismo asume que ha sido formado para un servicio público.

Cuando reflexionamos sobre los ejes deontológicos y gremiales surge la necesidad de profundizar el acercamiento a las unidades académicas, de continuar construyendo fortaleza en espacios interinstitucionales, de profundizar la defensa de la profesión ideando en forma permanente nuevas estrategias.

Resulta necesario definir en nuestro perfil profesional un grado de independencia que aún no hemos alcanzado y desterrar en forma definitiva la concepción de profesional subordinado a otra/otras profesiones. El avance tecnológico lejos de debilitarnos nos amplia mucho más las posibilidades de desarrollo de nuevas herramientas diagnósticas, de nuevos algoritmos, de nuevos protocolos, que deben provenir de la creatividad y solidez que nuestra profesión tiene.

La participación en las instituciones no es opcional es una obligación si queremos transformar algo hay que estar dentro de ese algo. Las declamaciones diagnóstico de situación o quejas de nada sirven si junto a eso no está la acción positiva de intentar revertir lo que nos daña o afecta. Ninguna acción individual contribuye al crecimiento si ese aporte no se ofrece al colectivo como un bien común.

Comentarios (1)

Susana G Britos

Jul 15, 2019 at 1:28 PM

Excelente comentario

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