Cordobesas hallan proteína que controla inflamaciones

Cientificas

Por Josefina Edelstein (La Voz del Interior)

Un grupo de investigadores de Córdoba que trabajó en laboratorios locales descubrió que las células del sistema inmune llamadas linfocitos B controlan el proceso de ciertas inflamaciones. Este hallazgo abriría el camino para afinar el desarrollo de estrategias terapéuticas para enfermedades relacionadas con el sistema inmunológico, como la artritis reumatoidea.

Si bien todo el proceso de experimentación se desarrolló con ratones de laboratorio, los científicos cordobeses descubrieron que esas células producen la proteína (citoquina) interleuquina 17, y en las circunstancias de esta investigación detectaron, además, que tiene una respuesta antiinflamatoria.

Como cuando se echa una bola a rodar, los investigadores avanzaron encadenando descubrimientos, hasta identificar el sistema de mensajería por el cual los linfocitos B se enteran de que tienen que ponerse a trabajar para controlar una inflamación.

La investigación, que se acaba de publicar en Nature Immunology , fue dirigida por Adriana Gruppi, en el Centro de Investigaciones en Bioquímica Clínica e Inmunología (Cibici) -Conicet, de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional de Córdoba.

Se realizó con la colaboración del laboratorio del Seattle Children’s Research Institute (Estados Unidos), a cargo de David Rawlings; y de Oscar Campetella, del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas, de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam).

El equipo de Córdoba se conformó por Daniela Bermejo, Melisa Gorosito, Eva Acosta y María Amezcua, del Cibici de la UNC; y otros investigadores de Seattle y de la Unsam.

La idea de que los linfocitos B (un grupo de células de los glóbulos blancos de la sangre), podrían ser fuente de sustancias que regulan inflamaciones e infecciones partió de Adriana Gruppi en mayo de 2010, mientras trabajaba en Seattle.

En ese momento se puso en marcha el diseño de los experimentos, de los cuales algunos se realizaron en el laboratorio de Seattle, pero la mayoría en el Cibici de Córdoba.

“Tuve la suerte de participar en el 90 por ciento de los experimentos y es una satisfacción que muchos hallazgos clave se hicieran en Córdoba”, dice Daniela Bermejo, becaria posdoctoral de Conicet.

La investigación duró dos años y en febrero de 2013 fue aceptada por la prestigiosa revista Nature .

Curiosos e inquietos. “Desde hace años, en el laboratorio estudiamos los linfocitos B, que son las únicas células responsables de producir anticuerpos”, explica Gruppi. Los anticuerpos son sustancias que neutralizan la acción de ciertos microorganismos dañinos como bacterias, virus y parásitos.

Pero en esta investigación analizaron si los linfocitos B pueden, además, producir unas proteínas llamadas citoquinas, capaces de regular la respuesta inmune.

Encontraron que sí, que se trata de la interleuquina 17 y que tiene una acción antiinflamatoria. Para averiguarlo, diseñaron un experimento con ratones mutados que no tienen linfocitos B. Les introdujeron el parásito Trypanosoma cruzi , responsable de la enfermedad de Chagas y les agregaron linfocitos B.

“Observamos que se controla el proceso inflamatorio y que disminuye la cantidad de parásitos que tiene ese ratón. También probamos con linfocitos B que no tienen la interleuquina 17 y observamos que no se controla la infección ni la inflamación y así descubrimos cómo actúa la interleuquina 17”, cuenta Gruppi.

“También sabemos que cuando los ratones infectados no tienen linfocitos B, se mueren”, agrega Bermejo. “Esto es investigación básica y es un aporte al conocimiento”, dice Gruppi.

La consecuencia probable de estos resultados es que los científicos reconsideren los efectos de ciertas terapias farmacológicas para tratar, por ejemplo, la artritis reumatoidea, donde al atacar los linfocitos B, además de estar eliminando anticuerpos, podrían estar suprimiendo una fuente de control de la inflamación que causa esa enfermedad, como otras relacionadas con el sistema inmunológico.

Hacia el interior. Los investigadores continuaron con preguntas que guiaron el estudio hasta llegar a desentrañar el comportamiento en el interior de la célula frente a un agente infeccioso.

Indagaron qué es lo que da la señal para que se genere la sustancia antiinflamatoria y descubrieron que en la superficie de los linfocitos B se activa un receptor, llamado CD45R cuando se le agrega ácido siálico. Así, identificaron un mecanismo totalmente original, que no se conocía y que funciona de manera diferente a cómo reaccionan otras células del sistema inmune.

“Lo interesante es cómo nosotros llegamos a un hallazgo hiperbásico utilizando un agente infeccioso que es el Trypanosoma cruzi , productor de la enfermedad de Chagas y si bien esto es importante para esta patología, en realidad es un dato muy revelador para la inmunología en general”, afirma Gruppi.

Esto implica que se podría disparar la respuesta antiinflamatoria en otras patologías del sistema inmunitario (enfermedad de Crohn, diabetes autoinmunes, lupus eritematoso sistémico y otras) y no solamente en enfermedad de Chagas, lo cual es algo que se está por investigar.

Concretamente, la investigadora adelanta que su equipo va a estudiar si estas células cumplen algún rol en patologías autoinmunes.

Finalmente, después de obtener los resultados en modelos animales, los investigadores indagaron qué ocurre con células humanas.

Para ello, tomaron células B de amígdalas humanas e hicieron experimentos in vitro con el parásito, donde observaron que si no está presente el receptor CD45R, no hay quién le avise a los linfocitos B que tienen que producir proteínas defensoras de agentes que provocan inflamación.

Así, detectaron que el mismo mecanismo de producción de interleuquina 17 funciona en células humanas y en ratones.

Utilizaron amígdalas humanas porque tienen una gran cantidad de linfocitos B y en este aspecto fue muy importante la colaboración del laboratorio de Seattle, ya que disponen de amígdalas para investigación, a partir de campañas que se realizan con ese objetivo en Estados Unidos.

Protagonistas

Daniela Bermejo (Doctora en Ciencias Químicas). “Lo más interesante de esta investigación fue el proceso, la alegría con cada resultado, más que ponerle el moñito con la publicación en ‘Nature Immunology’. Tuve la suerte de participar en el 90 por ciento de los experimentos”.

Adriana Gruppi (Investigadora Principal de Conicet). “Fue un trabajo muy lindo con la gente de mi grupo, porque se nos ocurrían experimentos y, a medida que aparecían los resultados de las pruebas, los disfrutaba, ¡y no lo podía creer!”.

Glóbulos blancos, los soldados del organismo

Los glóbulos blancos son una suerte de soldados que circulan por la sangre y que están preparados para defendernos.

Son la defensa contra gérmenes que nos rodean, como virus, bacterias y parásitos.

Son células que forman parte del sistema inmunológico y que en un análisis de sangre, proporcionan información sobre si tenemos alguna infección. De allí, que se pueda leer en los resultados la “serie blanca”, que refiere a los tipos de células de glóbulos blancos: leucocitos, neutrófilos, linfocitos, monocitos, eosinófilos y basófilos, cada cual con una función específica.

En el caso del descubrimiento liderado por Adriana Gruppi, se estudió un subtipo de linfocitos, que son las células B y cuya función es producir anticuerpos que frenen la acción de microorganismos nocivos.

El conocimiento de cómo el cuerpo responde a agentes agresores permitió desarrollar vacunas para adelantarse a los patógenos y evitar que nos generen una infección. Cuando los linfocitos B producen anticuerpos, se dividen en células plasmáticas, que pueden ser de corta o larga vida. Las de larga vida, son las que producen anticuerpos por 10 años, y se generan cuando se hace una inmunización.

Fuente: http://www.lavoz.com.ar/cordoba/cordobesas-hallan-proteina-que-controla-inflamaciones

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