Sobre informaciones recientes referidas al COVID-19

  • Por Edgardo Moretti
  • Bioquímico
  • Dr. en Bioquímica
  • Especialista en Inmunología
  • Títulos de grado y posgrado obtenidos en la Facultad de Ciencias Química, Universidad Nacional de Córdoba

 

La divulgación científica requiere de varias competencias, de formación y de sentido común, tanto para cuestiones de forma (hay periodistas especializados en ello), como de fondo. Necesita claridad para la comprensión de gente no versada en la materia, basarse en estudios rigurosos y comprobables, con más información  que opinión y, desde luego, atenerse a elementales normas de ética. La pandemia ha provocado, entre otras cosas, una catarata de informaciones, valiosas, dudosas o directamente “fake news”.

Quisiera referirme ahora, concretamente, a una serie de notas, entrevistas y comunicaciones en las redes de la Dra. Roxana Bruno, sobre distintos aspectos relacionados a la pandemia. No para responder a todos, ya que sería de difícil lectura, sino para puntualizar lo que considero importante.

Lo primero es que no se puede dejar de coincidir con muchas de las generalidades expuestas en dichas entrevistas. Son las afirmaciones, suerte de verdades evidentes, que denotan conocimiento del tema por parte de la expositora. Pero cuando tales aseveraciones notorias se entremezclan con enunciados poco comprobables, errores y falacias capaces de  ocasionar alarma y temor en una población, ya de por sí muy preocupada ante una situación que no hemos vivido en generaciones, la necesidad de responder se torna insoslayable. Sobre todo, porque en pocos días me han llegado numerosas consultas de amigos o conocidos en las cuales se me requiere mi opinión sobre el tema

Tomaré  como ejemplo sólo algunos tópicos expuestos por la Dra. Bruno.

Diagnóstico: todos los Bioquímicos conocemos que no hay método perfecto, que nunca la sensibilidad (capacidad de no proporcionar falsos negativos) como la especificidad (no detectar falsos positivos) alcanza el 100%. Pero existe un límite para considerar confiable a un método analítico, que no debe ser menor al 90-95 % en ambos parámetros, si es posible superior. Por lo tanto, decir que la PCR es inespecífica y, además, asociar con el tema de la neumonía es, cuando menos, incorrecto. Un método de laboratorio como la PCR detecta INFECCION, no PATOLOGIA. Eso debe quedar muy claro

Inmunidad: En infecciones respiratorias, si bien es importante la Inmunoglobulina A secretoria, que es la que  interacciona con una amplia gama de microorganismos que ingresan por las mucosas, existen en sangre los llamados anticuerpos neutralizantes, de clase IgG, que permanecen varios meses, o incluso años, en circulación. Confundir vida media de un anticuerpo (IgM 5 días, IgG 21 días) con permanencia en circulación es otra afirmación difícil de entender proviniendo de una Especialista en Inmunología como se presenta la Dra. Bruno. En el tema la memoria inmunológica y sus mecanismos no voy a profundizar, pero son amplios, variados y complementarios. Existe una bibliografía muy sólida al respecto, material de estudio obligatorio tanto para estudiantes como graduados, puesto que constituye un punto central en la respuesta inmune.

Vacuna: en este punto creo vale la pena mencionar que las vacunas literalmente salvaron a la humanidad. De la viruela, primeramente, cuando era una plaga “pandémica”, de la rabia, con Pasteur, de la poliomielitis, en nuestra generación, cuando veíamos la discapacidad en muchos de nuestros compañeros hasta la muerte en algunos de ellos, del tétanos, de la difteria, del terror de las embarazadas a contraer rubeola por sus efectos en el feto, del sarampión, y de varias otras enfermedades infecciosas que todos conocemos. Tampoco puede desconocerse que los adelantos  científicos y tecnológicos han acortado sensiblemente los tiempos. Desde luego que los ensayos clínicos deben cumplir elementales normas bioéticas y avanzar paso por paso. Desde sus comienzos en 1948, el ensayo clínico ha probado ser el método más fidedigno para recomendar la utilización de tal o cual medida de intervención terapéutica o preventiva (la Dra. menciona ensayos clínicos con Dióxido de cloro como promisorios !!). Las investigaciones que se están llevando a cabo con las vacunas se inscriben claramente en este contexto de ofrecer pautas de eficacia e inocuidad aceptables y más temprano que tarde, los resultados  nos permitirán ver cual o cuales de ellas presentan más eficiencia.

Afirmar que la vacuna no es necesaria porque la tasa de letalidad es baja deja flotando la idea de no vacunarse contra nada . O ustedes conocen que haya alguna enfermedad 100% letal? Este considero que es un mensaje subliminal peligroso. A modo de ejemplo, en estos momentos se están llevando a cabo varios estudios en el mundo acerca de una vacuna contra la tuberculosis, una enfermedad cuya tasa de mortalidad ronda el 5%, pero implica 1.500.000 de muertes anuales

¿Que la vacuna puede tener efectos secundarios? Es posible, desde luego. ¿O acaso hay algún medicamento o vacuna que no los tenga? ¿Leyeron los prospectos de la aspirina, el ibuprofeno, los antiácidos, los antihipertensivos? Ni hablar de los biológicos, la quimioterapia, la radioterapia. ¿Qué se tiene en cuenta para indicar un medicamento o una vacuna? El balance entre el beneficio y el eventual efecto secundario o adverso. Pero alarmar a la población con eventuales eventos adversos graves no solo para la persona que recibe la (potencial) vacuna, como cáncer, alteraciones genéticas en la descendencia y perjuicios varios es, cuando menos, imprudente a mi juicio.  No se pueden descartar eventuales efectos secundarios a largo plazo como, reitero, lo puede presentar cualquier medicamento que consumimos diariamente.

Lo expuesto está basado en mi conocimiento profesional, mi participación en Comités de Bioética de  investigación y Bioética clínica en un Hospital Universitario y uno privado de la ciudad de Córdoba.  (Hospital Universitario de Maternidad y Neonatología y Hospital Italiano), en evidencia científica sólida y en documentos como por ejemplo los de CUBRA (Confederación Bioquímica de la República Argentina) en lo referente a diagnóstico y uno reciente de la Sociedad Argentina de Inmunología en lo que respecta a vacunas. Por otra parte, quisiera pedirle a la gente interesada, y preocupada por lo expresado por la Dra. Bruno, que puede consultar con Sociedades científicas, Facultades de Medicina y Bioquímica del país (las paginas son fáciles de encontrar). No todos estamos preparados para procesar información en temas que desconocemos. Dolorosamente estamos aprendiendo que cuando ésta no puede ser sopesada debidamente deviene en “Infodemia o infoxicación”.

Que los Laboratorios están librando una batalla para imponer su vacuna no es novedad, como tampoco de sus poderosos intereses económicos (en Argentina han prácticamente provocado el derrocamiento de un gobierno democrático). Eso es conocido y lejos estoy de acordar con ello. Sería otro tema de discusión. Ello no obsta para que los medicamentos preventivos o terapéuticos sean necesarios y en ocasiones imprescindibles.

Por último, a modo de opinión personal, ya dejando de lado el objetivo  inicial  de este escrito, desearía que, al menos en este tema, dejemos de lado las antinomias. No creo que sea importante si la empresa que va a elaborar parte de la vacuna en el país haya llegado durante el gobierno anterior, o si su participación en la producción sea durante el actual. Tampoco me parece trascendente cual (o cuales) de las vacunas que se están ensayando en distintos países sea la mejor Deseo que una futura vacuna sea segura y eficaz y que, junto con los cuidados personales, la atención médica, las acciones sanitarias y las investigaciones biomédicas   ayude a solucionar  esta pandemia que estamos padeciendo. Nada más. Ni nada menos.

 

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