Una menos…y van…

En la última semana hemos asistido en la provincia de Córdoba a la, una vez más, triste, incómoda e irreparable pérdida de una mujer asesinada por su pareja. Esto es un femicidio, y van 35 en menos de 2 meses de 2021. Uno cada 27 hs… es decir cada 27 horas en Argentina muere una mujer por causa de violencia de género.

La República Argentina , desde 1994 ha incorporado en el art. 75 inc. C de la Constitución Nacional tratados internacionales de derechos humanos, entre ellos la CEDAW, (Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación hacia la mujer). Existen también leyes nacionales como la 24685, que implementa medidas para la aplicación de la citada convención. La provincia de Córdoba también ha promulgado la ley 9283 en igual sentido.

Sin embargo , no alcanza con las leyes. Los femicidios están inscriptos en la pauta cultural que el patriarcado ha establecido generando desigualdad de condiciones de vida, trabajo y acceso a derechos basados en el sexo y en el género. Desigualdades que en la práctica devienen en desventajas y en relaciones dispares de poder, desigualdades que afectan la salud y la vida de las mujeres de modo diferencial y que han llevado a que la OMS reconozca la Violencia Basada en Género como problema de salud pública a nivel global… es decir otra pandemia.

Sabemos que la cultura no es algo inmutable en el tiempo, es una construcción que las sociedades hacen de sus relaciones, de sus gustos, de sus tolerancias e intolerancias. Es aquí donde, como institución colegiada y representante de una matrícula mayoritariamente femenina ( más del 70% de las bioquímicas son mujeres), nos paramos firmemente en la posición de repudio a cualquier acto de violencia y, en particular, a la violencia extrema que representa el femicidio. Nos hacemos eco del dolor y la frustración por muertes prevenibles y esperamos que la justicia actúe de manera acorde a la gravedad de lo que nos está sucediendo.

Cómo autoridades de Cobico, nos hacemos eco del dolor y la frustración por muertes prevenibles y esperamos que la justicia actúe de manera acorde a la gravedad de lo que nos está sucediendo. Hay una construcción social que debe necesariamente cambiar, hay conductas que se deben desterrar de manera definitiva. El respeto por los derechos de las mujeres se debe ejercer en todos los ámbitos y el laboral es un espacio fundamental, para generar esa conciencia y hacer una práctica de ello.

Instamos desde nuestro lugar a informarse, a pedir asesoramiento y sobre todo a no callar, porque el silencio es el mejor aliado de la violencia.

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